sábado, 28 de marzo de 2015

OPOSICIONES AL CUERPO DE MAESTRAS DE INFANTIL

 PROGRAMACION Y UNIDAD DIDÁCTICA
7.2.1.2. La segunda prueba de la fase de oposición tendrá por objeto la comprobación de la aptitud pedagógica y el dominio de las técnicas necesarias para el ejercicio docente, y consistirá en la presentación de una programación didáctica y en la preparación y exposición oral de una unidad didáctica.
La persona aspirante, previamente a la defensa oral de la programación didáctica, realizará la preparación de la unidad didáctica para lo que dispondrá de una hora, como máximo, pudiendo utilizar el material auxiliar que considere oportuno, sin posibilidad de conexión con el exterior.
Finalizado el tiempo de preparación, se iniciará la defensa oral de la programación didáctica y la exposición de la unidad didáctica, para lo cual dispondrá, como máximo de una hora.
Una vez que haya terminado su actuación, el tribunal podrá plantear al aspirante cuantas preguntas o cuestiones considere necesarias referidas a la programación didáctica o a la unidad didáctica, en relación con el contenido de su intervención.
Las dos partes de esta segunda prueba se desarrollarán en un único acto, sin interrupción y en el siguiente orden:
7.2.1.2.1. Presentación de una programación didáctica.
La programación didáctica hará referencia al currículo vigente para el curso 2015/2016 de un área relacionada con la especialidad por la que se participa, en la que deberán especificarse al menos los objetivos, contenidos, criterios de evaluación y metodología, así como a la atención al alumnado con necesidades específicas de apoyo educativo. Esta programación se corresponderá con un curso escolar de uno de los niveles o etapas educativas en el que el profesorado del cuerpo de maestros tenga atribuida competencia docente.
El currículo vigente en el ámbito del Principado de Asturias para la Educación Infantil es el establecido en el Real Decreto 1630/2006, de 29 de diciembre (BOE del 4 de enero de 2007) y en el Decreto 85/2008, de 3 de septiembre, por el que se establece el currículo del segundo ciclo de Educación Infantil (BOPA de 11 de septiembre de 2008).
El currículo vigente en el ámbito del Principado de Asturias para la Educación Primaria es el establecido en el Real Decreto 126/2014, de 28 de febrero, por el que se establece el currículo básico de la Educación Primaria (BOE del 1 de marzo de 2014) y en el Decreto 82/2014, de 28 de agosto, por el que se regula la ordenación y establece el currículo de la Educación Primaria en el Principado de Asturias (BOPA de 30 de agosto de 2014).
Esta programación, en el caso de los aspirantes de educación infantil, deberá referirse al segundo ciclo de educación infantil (de tres a seis años); y podrá ser global o por áreas siempre que tenga un tratamiento globalizado.
La programación, que tendrá carácter personal, deberá ser elaborada de forma individual por la persona aspirante e incluir una portada señalando los datos personales así como el cuerpo y especialidad a la que opta.
Para dicha exposición el aspirante podrá utilizar la copia idéntica de la programación didáctica por él entregada en el momento señalado en el apartado 6.1.
7.2.1.2.2. Preparación y exposición de una unidad didáctica.
La preparación y exposición oral, ante el tribunal, de una unidad didáctica podrá estar relacionada con la programación presentada por el personal aspirante o elaborada a partir del temario oficial de la especialidad.
En el primer caso, el personal aspirante elegirá el contenido de la unidad didáctica de entre tres extraídas al azar por él mismo, de su propia programación.
En el segundo caso, el personal aspirante elegirá el contenido de la unidad didáctica de un tema de entre tres extraídos al azar por él mismo, del temario oficial de la especialidad.
En la elaboración de la citada unidad didáctica deberán concretarse como mínimo los objetivos de aprendizaje que se persiguen con ella, sus contenidos, las actividades de enseñanza y aprendizaje que se van a plantear en el aula, sus procedimientos de evaluación y la atención al alumnado con necesidades específicas de apoyo educativo.
Para la exposición de la unidad didáctica se podrá utilizar el material auxiliar que se considere oportuno y que deberá ser aportado por la persona aspirante, así como un guión o equivalente que deberá ser entregado al tribunal al término de aquella.
El mencionado guión tendrá una extensión máxima de un folio DIN-A4, (escrita a una sola cara y con letra tipo Arial 11 sin comprimir). El personal aspirante podrá elaborar el mencionado guión en el tiempo de preparación y por tanto éste podrá estar manuscrito, con una extensión máxima de un folio DIN-A4 y escrita a una sola cara.

7.2.2. El personal aspirante tendrá que realizar las dos partes de cada una de las pruebas de la fase de oposición. Quienes no realicen una de las partes de cualquiera de las pruebas, serán excluidos por los tribunales por no haber comparecido a la totalidad de la prueba, considerándose a todos los efectos como si se hubiese retirado o no se hubiese presentado a la prueba correspondiente.

miércoles, 25 de marzo de 2015

Diario 8ª clase práctica PA1. 26/03/2'15. Laura Riopedre

Elaborado por Laura

En Didáctica de las Matemáticas de 2º los exámenes son de Matemáticas, no de didáctica. Está denunciado y se siguen haciendo.
Con esta afirmación fue como se comenzó la clase de prácticas del pasado jueves.
Problemas de matemáticas de un nivel de ESO, no son útiles para infantil, se llevan varios años luchando contra esto, y se sigue permitiendo.
Por ejemplo, algún caso de conjuntos, de los cuales algunas compañeras si recuerdan pero vagamente la materia dada en la ESO o Bachiller, no entienden porque es necesario volver a repetirlo.
Los profesores que dan esta asignatura nunca estuvieron en colegios y no saben lo que se necesita para dar clase en un aula de educación infantil.
EJEMPLO DE PREGUNTA DE EXAMEN.
De los 150 alumnos de un colegio, 120 estudias inglés, 100 informática y 20 ni lo uno ni lo otro. ¿Cuántos estudias ambas materias? ¿Cuántos estudian inglés pero no informática?
 Tuxa salió a resolver el problema, presento un modelo de resolución basado en un esquema como el siguiente:
 
 



Para facilitar la resolución del problema, Josetxu explicó otro tipo de esquema más sencillo:

I
I

I u
90
10
100(informática)
I u
30
20(nada)
50

120(inglés)
30
150(total)
(Consiste en hacer grupos en base a los perfiles aportados por el problema.)
Explicó que el departamento de matemáticas y estadística en lugar de estar integrado en la sección de educación, está junto el de ciencias matemáticas ya que alegaron no tener nada que ver con educación por tanto la consecuencia que esto conlleva es que las materias impartidas en el Grado de Magisterio Infantil relacionadas con la Didáctica de las matemáticas, son matemáticas y nada de didáctica.
En clase todas defendimos que se debe de aprender a enseñar las matemáticas y no volver sobre la materia dada en la ESO.
Durante la clase, se propuso realizar una protesta por las jornadas culturales del colegio de La Gesta, ya que el cartel que las promociona con la pregunta ¿qué quieres ser de mayor? Estaba acompañada de varias imágenes de oficios, la mayoría de ellos “para hombres” y muy pocos “para mujeres”. Al exponer esta idea Marina, a todas nos parecía mal que se estereotiparan de una manera tan clara los oficios y además se mostraran tan pocas mujeres y con trabajos tan reducidos (enfermera, secretaria y profesora) frente a otros oficios, en concreto otros nueve mucho más variados.
Se decidió realizar un escrito protestando y enviarlo al colegio, para ello se pidió también la opinión del grupo de trabajo de COEDUCACIÓN.
Tras este inciso, Josetxu continuó exponiendo un método de trabajo del cuál formó parte junto con un equipo de profesionales de la educación y personas implicadas en ella. INVESTIGACIÓN-ACCIÓN
¿Desde cuándo se investiga en educación?
Todo comenzó haciendo pruebas a niños para “tonterías”
Lewis, psicólogo social, en 1947 tras la II Guerra Mundial, quería conocer los problemas raciales que existían entre la población y para ello incorporó a los “investigados” dentro de la propia investigación para que formaran parte activa de ella.
EL FIN PRINCIPAL DE LA INVESTIGACIÓN EN ACCIÓN ES CAMBIAR LA REALIDAD.
Esta idea llevada a cabo por Lewis, debe de ser acogida también en el mundo de la educación, se debe de incorporar al profesorado que diariamente tienen contacto directo con el alumnado para que pueda realmente haber cambios en el mundo de la educación.
En EE.UU. a partir del año 47, hubo un gran desarrollo para facilitar investigaciones en el ámbito educativo con pequeñas ayudas económicas al profesorado. En Europa hasta los años 80 era impensable poder realizar investigaciones además de impartir las clases.
Se realizó la lectura conjunta de un artículo publicado en la revista Cuadernos de Pedagogía a cerca de este tema (investigación-acción) del año 2003-2004.
En él se critica que los estudios, conferencias… sólo son reconocidos a los profesores universitarios, el resto de profesiones del ámbito de la educación se considera que no tienen “capacidad” para hacerlos. Ni si quiera se contempla poder facilitarles tiempo y remuneración por y para ello.
Todo esto puede generar baja autoestima en los profesionales ya que no les ven capaces de investigar y realizar cambios porque no son “intelectuales”.
La dirección de las investigaciones en la docencia debería ser llevada por una persona implicada en el nivel educativo donde se va a hacer la investigación y no por un “profesor universitario” por el simple hecho de tener esa titulación.
Las investigaciones realizadas en los niveles de infantil y primaria, deberían ser reconocidas profesionalmente y disponer de facilidades horarias. Para ser realmente investigación en acción deben de realizarse cambios y ellos son los más indicados para realizarlos en el día a día, en el desarrollo de las rutinas de su aula.
Estas reclamaciones y protestas fueron firmadas por gran número de personas y a pesar de ello no se realizó ningún cambio.
En Inglaterra, es donde surgieron los antecedentes del desarrollo curricular y siendo los propios profesores obligados a investigar.
En Asturias, se creó La Casa del Maestro (1977-1984) para crear el propio currículo asturiano. El funcionamiento era completamente asambleario, estando el equipo formado por profesorado, familias…
El profesorado que formaba parte de La Casa del Maestro no podía dejar de dar clase para no dejar de estar en contacto con el día a día del aula y se realizaban grupos de investigación-acción en diferentes áreas. Todo se hacía al margen de la Universidad.
Todos se encontraban en un mismo nivel, uno realizaba de mediador en las reuniones y se llevaba a cabo un diario para dejar registradas las acciones. Si se veía necesario, podía haber expertos acerca de un tema concreto para profundizar en él, pero todo el proceso de gestión, dirección y desarrollo de las sesiones caía directamente en el profesorado implicado.
Los fines que perseguía este grupo de investigación en acción:
-       Mejorar las prácticas educativas.
-       Comprensión de la práctica realizada.
-       Cómo nos referimos a la práctica (también se debe cambiar el discurso y ser consciente de ello)
-       Finalmente cambiar el entorno y el contexto en que se desarrollan dichas prácticas.



Cómo hacerlo: existen dos momentos diferentes, de discurso (reflexión y planificación) y momento de práctica (observación y acción).




La formación del profesorado en Finlandia tiene en cuenta los aspectos anteriores. Se encuentran recogidos en el libro Formación de profesorado en Finlandia. Ideas básicas:
-       Todo profesor por ley debe investigar.
-       Ser capaz de utilizar métodos cuantitativos y cualitativos (alfabetización científica)
-       Durante su formación tienen asignaturas orientadas a la investigación (en nuestro caso sólo hay dos una en 1º y otra en 4º)
-       Objetivo=> conseguir actitud investigadora desde la base, incorporar enfoques analíticos y creativos. Deben de tener una actitud crítica.
-       Todo docente debe tener claro que enseña cómo y por qué, además de saber defenderlo y argumentarlo.
En todo momento se deben de considerar personas competentes que pueden investigar y que buscan la justicia social, cuestionándose qué se necesita y cómo se puede conseguir
En la Universidad Finlandesa, desde el año 94, se llevan a cabo foros de aprendizaje y capacitación entre iguales, dirigido a mejorar la práctica educativa, a mejorar la realidad y su formación personal. Los antecedentes de este tipo de prácticas son los mismos que los de La Casa del Maestro, además de defender los mismos principios.
Se debe de buscar un contacto permanente entre los profesores de universidad y los centros educativos para que así conozcan la realidad.
En conclusión, la mayoría del profesorado universitario que ejerce actualmente, los que nos están “enseñando a enseñar” ni ellos mismos conocen la realidad a la que nos vamos a tener que enfrentar, por tanto se les debería de exigir un contacto directo con la realidad educativa, no dedicarse sólo a “teorizar”.





Investigación en la acción en infantil from Universidad de Oviedo

Investigación educativa y apertura curricular

 Cuadernos de Pedagogía (1992) 205: 31-32.
Mientras que  el profesorado universitario tiene reconocida a todos los efectos su condición de docente e investigador, a los profesores y a las profesoras de los niveles elemental y medio parece reconocérseles exclusivamente su condición de docentes. Esta concepción acerca de la naturaleza del trabajo de los profesionales de la enseñanza según el nivel académico en el que desempeñan su trabajo tiene múltiples repercusiones. En primer lugar, la actividad investigadora, que es un mérito preferente y condición sin la cual no se puede ni siquiera acceder a puestos estables en la enseñanza universitaria en algunos casos, apenas es tenida en cuenta para los profesores y profesoras que no desempeñan sus tareas en este nivel académico. Además, la organización del trabajo de los profesionales según el nivel educativo en el que realicen su tarea profesional condiciona de forma decisiva sus posibilidades reales de llevar a cabo proyectos de investigación. Los profesores de EGB y Preescolar tienen un horario de presencia en el centro de treinta horas semanales: veinticinco lectivas y cinco previstas para actividades inherentes al funcionamiento del centro, lo que supone que la actividad investigadora tendría que extenderse más allá de este horario de trabajo, y que en algunos casos es imposible de realizar cuando se requiere algún tipo de trabajo de campo dentro de ese horario lectivo que suele coincidir para todos los centros. Estas circunstancias, junto con otras, han creado en el profesorado de Educación Infantil, EGB y Secundaria, una falta de conciencia acerca de sus capacidades para la investigación lo que se relaciona también con su autoestima y la forma de entender su actividad como rutinaria y de escasa proyección en su desarrollo como intelectuales. Entre los profesores de los niveles elemental y medio no existe una «cultura» de la investigación; solamente de forma minoritaria se presta atención a la posibilidad de desarrollar trabajos de esta naturaleza, muchas veces como consecuencia de ser reclamados para ellos por profesores universitarios que los dirigen. A esta falta de actividad investigadora contribuye también la forma de difusión de las convocatorias para realizar proyectos de investigación. La multiplicidad de las mismas en cuanto a entidades que las promueven, sus plazos, requisitos, ámbitos, etc., suponen una información difícil de descifrar incluso para aquellos que pueden dedicarle buena parte de su tiempo. Por otra parte los canales a través de los cuales circula esta información no son los más cercanos a los profesores y profesoras que desempeñan su labor en niveles no universitarios. Todas estas circunstancias, aquí sólo apuntadas, en relación con el no reconocimiento de la condición docente e investigadora del profesorado de Educación Infantil, EGB y Enseñanzas Medias, tienen que ver con el desarrollo de la investigación educativa. Buena parte de los análisis sobre este tema convienen en señalar que uno de los más importantes problemas de la investigación educativa actual es su escasa repercusión y alejamiento de la realidad de las aulas. Por lo tanto, la incorporación plena de los profesores de los niveles citados a las tareas de investigación no afecta únicamente a su desarrollo profesional, sino que debe ser valorado como un elemento de interés general, ya que puede contribuir a una más adecuada investigación de una mayor repercusión, lo cual a su vez redundaría en un enriquecimiento de las instituciones que tienen que ver con ella (centros de investigación, universidades, CEPs, etc.). Otra vertiente de la conveniencia de reconocer plenamente la capacidad de investigación de los profesores y profesoras de niveles no universitarios es la de trazar una nueva perspectiva para el desarrollo profesional. La posibilidad real de llevar a cabo tareas investigadoras, reconocidas a todos los efectos y que puedan significar una mejora real de horarios de trabajo, así como una mayor satisfacción intelectual y reconocimiento profesional, permitiría interpretar de forma diferente el desarrollo profesional. En vez de un desarrollo profesional vinculado a una mayor titulación académica y al ascenso a un nuevo nivel educativo, retributivo, o a un puesto diferente dentro del mismo nivel, éste podría orientarse a mantener el mismo puesto docente mejorando las condiciones de trabajo para aquellos profesores que deseen realizar tareas investigadoras. La lógica actual según la cual el desarrollo profesional tendría como aspiración alcanzar la máxima titulación y la condición de profesor universitario, o bien conseguir un puesto que aleje del contacto directo, permanente y a tiempo total de los alumnos (ya que esta dependencia hipoteca otras posibilidades de trabajo y desarrollo profesional), podría encontrar alguna posibilidad de ser sustituida por la aspiración a realizar tareas docentes e investigadoras dentro del horario de trabajo o con ciclos alternativos de docencia e investigación, así como un reconocimiento de esta labor investigadora, lo que supondría una dinámica de profundización en los conocimientos necesarios del puesto que se desempeña y no de huida del mismo. Llegado este punto, parece necesario recordar que lo que aquí se está reivindicando acerca de la condición de investigador o investigadora del profesorado que desempeña su tarea en los niveles no universitarios, está más que suficientemente reconocido por la teoría y la práctica curricular actual. Numerosos trabajos teóricos y prácticos de gran relevancia producidos dentro y fuera de nuestro país así lo avalan. La bibliografía actual de ámbito nacional e internacional está fuertemente nutrida de las corrientes y enfoques que propugnan la incorporación en plenitud de los profesores que desempeñan su tarea en aulas de niveles no universitarios a la tarea investigadora, estableciendo en muchos casos una fuerte vinculación entre docencia e investigación que permite relacionar tareas que en otros momentos aparecían diversificadas (innovación, investigación, formación permanente, desarrollo profesional...). Estas corrientes favorables al desarrollo de tareas investigadoras por parte del profesorado de aula parecen haber inspirado buena parte del discurso teórico de la actual Reforma educativa que se desarrolla en nuestro país. El documento que recoge más específicamente los planteamientos acerca de la investigación educativa, el «Plan de Investigación Educativa», es plenamente coincidente con lo que estamos planteando. El Plan, tras señalar la apertura metodológica que hoy es necesaria para contemplar la investigación educativa, señala la presencia actual de las corrientes que propugnan la incorporación plena de los profesores de aula a las tareas investigadoras subrayando en relación a ello la necesidad de favorecer la realización de investigaciones por parte de equipos de profesores de diferentes niveles educativos y provenientes de diversas disciplinas. La concreción de las medidas prácticas que desarrollan tal discurso no parecen, sin embargo, ser plenamente coherentes con él. Antes de proponer algunas iniciativas, coincidentes con lo propugnado en el Plan y relacionadas con lo expuesto hasta ahora, quisiéramos plantear otra cuestión directamente vinculada con el reconocimiento de la capacidad investigadora de los docentes de niveles elemental y medio. Existen enfoques teóricos y prácticos tan legítimos como el DCB que no coinciden con la filosofía general inspiradora del mismo, con sus fuentes teóricas o con la interpretación que de ellas se hace, ni tan siquiera con algunos de sus aspectos más concretos o técnicos. Hecha esta constatación, parece también conveniente permitir y favorecer investigaciones curriculares no relacionadas con el DCB, para desarrollar las posibilidades que se pueden abrir desde otras concepciones en el trabajo de los profesores. De esta manera se podría favorecer una investigación curricular más amplia que no dejara a un lado posibilidades y opciones con suficiente refrendo científico, al no quedar limitada a la elaboración del segundo y tercer nivel de concreción del DCB, y, por otra parte, se tendría la seguridad de que los instrumentos que pudieran homologarse tras los procesos de experimentación, tendrían las suficientes garantías de calidad y aceptación. La identificación, búsqueda de soluciones y el esclarecimiento de los diversos problemas escolares por parte de los profesores y profesoras que trabajan en Educación Infantil, EGB y Enseñanzas Medias, traería consigo una mayor vinculación entre la investigación y la acción en el ámbito educativo. Con el fin de hacer viables los planteamientos anteriores, hacemos las siguientes propuestas que deben ser perfiladas y concretadas mediante los procedimientos administrativos más convenientes. — Mayor reconocimiento a todos los efectos de la labor investigadora del profesorado que desempeña su tarea en niveles no universitarios en cuanto a méritos profesionales que puedan ser contemplados en todo tipo de concursos y oposiciones. — Reconocimiento de un horario de trabajo con reducción temporal de carga lectiva para aquellos profesores y profesoras que realicen proyectos de investigación aprobados por cualquier entidad u organismo público, según la naturaleza del proyecto a desarrollar. El horario de trabajo del profesorado de todos los niveles educativos incluiría las horas dedicadas a la investigación. — Realización de una información accesible y concreta sobre todo tipo de convocatorias de actividades de investigación, ofrecidas por los diferentes organismos públicos a todos sus niveles, que fuera difundida simultáneamente a todos los centros educativos. — Creación de una instancia —Centro de Investigación y Documentación Evaluativa (CIDE) o el Instituto de Evaluación previsto en la LOGSE— encargada de coordinar la homologación de las propuestas curriculares que se deriven de los procesos de investigación, así como de su difusión posterior entre el profesorado de diversas Comunidades Autónomas. — Realización de cursos de formación a través de los CEPs, MRPs, etc., mediante convenios con las universidades, especialmente dirigidos a la elaboración de proyectos de investigación y a la constitución de equipos de investigadores plurinivelares que los lleven a cabo. — Realización de cursos de posgrado en las universidades, programas de formación desde los MRPs, CEPs, etc., dirigidos al profesorado que desempeña su tarea en niveles no universitarios, para que realice investigaciones en sus respectivos lugares de trabajo a través de convenios con la Administración. — Realización de cursos de doctorado en las universidades con programas orientados a la elaboración de investigaciones en sus lugares de trabajo por los profesores y profesoras que desempeñan su tarea en niveles no universitarios. También mediante convenios. — Por último, creación de un organismo u oficina ministerial que recoja las peticiones de los ciudadanos y de las ciudadanas, individualmente o a través de grupos organizados, con respecto a lo que éstos quieren que se investigue en educación, para ser tenidas en cuenta a la hora de establecer las líneas prioritarias de desarrollo de proyectos de investigación educativa. * Esta declaración la firman a título personal, o en nombre de sus respectivos colectivos, los siguientes miembros de la comunidad educativa, que desarrollan su tarea en diversos ámbitos de la misma. César A. Cascante Fernández. Grupos Asociados para la investigación- acción, Asturias. / Albert Sensano. Presidente de la Federación de MRPs del País Valenciano. / Jaume Martínez Bonafé. Escola d’Estiu del País Valencià. / Blas Ferrero. Federación de Movimientos de Renovación Pedagógica de Madrid (Acción Educativa, Alharilla, MRP de Móstoles, Escuela Abierta de Getafe, Colectivo La Llave). / Marisol Pardo, de la Comisión Ejecutiva de la FE de CC.OO. / Mario Suárez, de la Secretaría Confederal de STES. / Luis Beamonte, de la Secretaría de Innovación Educativa de FETE-UGT. / José María Rozada. Asesor de formación del CEP de Oviedo. / José A. Sánchez. Orientador del CP «Ventanielles», Oviedo. / Luis Enrique García-Riestra. Director del CEP de Avilés. / Martín Cabrejas, Asociación de Amigos de la Educación Tecnológica. / José Luis Suárez Faya, IB «Carreño Miranda», Avilés. / Juan Nicieza, IFP «Mata Jove», Gijón. / Porfirio Rojo, CP «Rey Pelayo», Gijón. / Julio Simó, IB «Vega del Jarama», San Fernando de Henares. / Jesusa Cossío. CP «Ciudad de Jaén», Madrid. /Carmen C. Mato, Ed. Compensatoria, Parla. / Benjamín Zufiaurre, de la Universidad Pública de Navarra. / Remei Arnaus; Fernando Hernández; Francesc Imbernón; Juana Sancho, de la Universitat de Barcelona. /Julia Varela; Fernando Alvarez-Uría, de la Universidad Complutense de Madrid. / José Joaquín Arrieta, del Dpto. de Ciencias de la Educación. Universidad de Oviedo. / Daniel Gil; Carlos Furio y Valentín Gavidia del de Didáctica de las Ciencias. Universidad de Valencia. / Jaime Carrascosa, del Servei de Formació del Professorat. Generalitat Valenciana. / Angel I. Pérez Gómez, de la Universidad de Málaga. / Martín Rodríguez Rojo; María Jesús de la Calle; Bartolomé Rubia; Rufino Cano; Tomás Díaz; Raúl del Prado; Carmen Gómez; Luis Carro y Vicente Matiá, del Dpto. de Didáctica y Organización Escolar, Universidad de Valladolid. / Miguel Angel Santos; Francisco González, Francisco Corpes; Pilar Rodrigo; Juan A. García y Asunción Sarmiento, miembros del ICE de la Universidad de Málaga. Para cualquier comentario sobre esta declaración dirigirse a César Cascante Fernández (Grupos Asociados para la investigación-acción). Facultad de Filosofía y Ciencias de la Educación. Aniceto Sela s/n., 33005 Oviedo (Asturias). Tel. (98) 510 32 32-36; Fax (98) 510 32 16.
AA.VV. (1992). Investigación educativa y apertura curricular. Cuadernos de Pedagogía 205: 31-32.